
El Románico constituye uno de los grandes momentos de la historia del arte catalán. Por la importancia excepcional, internacionalmente reconocida, y porque en la historia y en el imaginario de Cataluña tiene connotaciones casi míticas, asociando-se con los orígenes políticos y nacionales del país. Los conceptos Cataluña y catalán se popularizan a lo largo de los siglos XI y XII, al mismo tiempo que se escriben los primeros textos en catalán.
A nivel artístico, estos siglos constituyen la denominada época del románico.
El arte románico empieza a introducir sus innovaciones en el siglo XI con el denominado "primer arte románico". Los cien años siguientes vivirá su esplendor y un desarrollo excepcional con las artes plásticas, la pintura mural, la pintura sobre mesa y la escultura.
El siglo XIII será el de la transición hacia al estilo Gótico. El Románico es hijo y espejo de una sociedad construida sobre dos pilares: un orden social feudal rígido y una iglesia cristiana muy poderosa en todos los ámbitos. La influencia de la iglesia en la esfera cultural a lo largo de muchos siglos explica el hecho que las principales manifestaciones artísticas que conservamos sean de carácter religioso. Catalunya es una tierra rica en testimonios de arte románico, desde los importantes conjuntos monumentales hasta las pequeñas iglesias rurales, además de las colecciones únicas de pintura sobre el imaginario románicas.
Esta actividad artística se enmarca en el contexto de la reconquista, donde los condados catalanes del norte del país liderados por el de Barcelona -y dependientes del imperio carolingio-, están en constante expansión territorial. Con los conquistadores llegan los repobladores y la iglesia, que gracias a la arquitectura románica ven magnificados sus edificios.
Un edificio religioso muy emblemático es el del Monasterio de Ripoll, uno de los centros culturales más activos de su tiempos. Su escritorio es un grande centre de cultura y cuenta con una rica biblioteca. Al mismo tiempo, hay vínculos muy estrechos entre la familia comdal y Ripoll, que se manifiestan, por ejemplo, en la relevante personalidad del abad Oliba.
Siglo XI: La difusión del Románico conoce una importante difusión en este siglo, consecuencia directa de la mejora económica producida por las explotaciones agrícolas, un mayor dinamismo social y el crecimiento de los núcleos urbanos.
Se construyen monasterios, catedrales, iglesias, capillas, puentes, castillos, imágenes, ornamentos y mobiliario litúrgico. El Románico es un arte de síntesis. Esto quiere decir que se funden elementos de culturas diversas. Se pueden reconocer restos del mundo romano en los vueltas de cañón, de arista, o en las galerías y columnas des de los claustros; también se manifiestas las influencias de las culturas nórdicas y de el islam.
Los reflejos del mundo bizantino se materializan en una de los imágenes más repetidas en estos siglos: Cristo Su Majestad. Esta imagen representa Dios entronizado bendiciendo y coronado por una aureola alrededor de la cual aparecen los cuatro símbolos de los evangelistas, el denominado "tetramorf". Mediante el lenguaje de las formas, el arte Románico transmite la idea de orden, jerarquía y autoridad. La rigidez de las imágenes expresa severidad -Cristo en Majestad es padre y juez- y el orden en el cual están colocadas las figuras responde a una estricta jerarquización.
Siglo XI: Gran expansión por todo el territorio: se construirá una densa red de iglesias, monasterios y castillos. Se define un primer tipo de iglesia románica con planta de cruz latina. Otra señal característica de las iglesias románicas de este momento son los parámetros de adoquines más irregulares y pequeños en un primer momento pero que irán escuadrando-se y agrandando-se con el paso del tiempo.
En esta primera fase del arte románico convergen dos influencias: una de tradición carolingia (Sant Pere de Ruedas) y una de otra de influencia llombarda, que en Cataluña será la dominante.
Se denomina así porque se considera introducida por constructores provenientes de la región de la Llombardia, al norte de Italia, dónde se encuentran edificios románicos muy parecidos a los catalanes: ausencia de decoración escultórica, paredes de adoquines pequeños y articulación de los muros mediante bandas verticales ("lesenes") y frisos de arcos ciegos (arcos llombardos).
Siglo XII: Esplendor: la pintura y la escultura del siglo XI son artes que florecerán en el siglo XII, cuando la decoración escultórica y pictórica se extenderán por todas partes. Muchas de las grandes portadas románicas como la de Ripoll son de esta época. Las formas arquitectónicas se enriquecen y los capiteles se llenan de figuras -una invención del Románico con motivos muy a menudo enigmáticos-, sobre todo en los claustros, que vivirán su gran momento en este siglo.
También lo serán las destacadas muestras de iconografía en madera ("Mares de Déus, Crists en Majestad, Davallaments") así como las ricas colecciones de frontales y paramentos de altar pintados que es conservan en museos e iglesias.
El despliegue de la pintura mural románica corresponde igualmente al siglo XII y da lugar a conjuntos de rica iconografía y de una gran fuerza plástica (de entre los cuales sobresale Taüll).
La batalla de Muret (1213) cambiará forzosamente la orientación de la expansión catalana: se abandonará la idea de construir un estado a ambos lados de los Pirineos y se mirará de construir uno hacia el Mediterraneo. Las conquistas de Mallorca y València, en el siglo XIII, de la mano -o la espada- de Jaume I, sellarán esta nueva estrategia.
Siglo XIII: Es la Transición hacia el estílo Gótico desde el Romànico de una manera gradual y sin roturas. Las catedrales de Tarragona y Lleida son un buen ejemplo. El Gótico aportará innovaciones en todos los ámbitos. El uso del arco apuntado y de la vuelta de crucero se hace comun, así como la estética de los monasterios cistercienses (Poblet, Santas Cruces, Vallbona), caracterizada por el predominio de los elementos estructurales -muros, columnas, pilares, arcos, nervios...- por encima el ornamentación figurada.
Hacia la segunda mitad del siglo XIII el estilo gótico ya está plenamente introducido, tanto en el ámbito de la arquitectura, con los conventos de los órdenes de mendigos, como en el de las artes plásticas que, con la llegada del nuevo estilo, se enriquecen con nuevos temas y ganan en expresividad.
A nivel artístico, estos siglos constituyen la denominada época del románico.
El arte románico empieza a introducir sus innovaciones en el siglo XI con el denominado "primer arte románico". Los cien años siguientes vivirá su esplendor y un desarrollo excepcional con las artes plásticas, la pintura mural, la pintura sobre mesa y la escultura.
El siglo XIII será el de la transición hacia al estilo Gótico. El Románico es hijo y espejo de una sociedad construida sobre dos pilares: un orden social feudal rígido y una iglesia cristiana muy poderosa en todos los ámbitos. La influencia de la iglesia en la esfera cultural a lo largo de muchos siglos explica el hecho que las principales manifestaciones artísticas que conservamos sean de carácter religioso. Catalunya es una tierra rica en testimonios de arte románico, desde los importantes conjuntos monumentales hasta las pequeñas iglesias rurales, además de las colecciones únicas de pintura sobre el imaginario románicas.
Esta actividad artística se enmarca en el contexto de la reconquista, donde los condados catalanes del norte del país liderados por el de Barcelona -y dependientes del imperio carolingio-, están en constante expansión territorial. Con los conquistadores llegan los repobladores y la iglesia, que gracias a la arquitectura románica ven magnificados sus edificios.
Un edificio religioso muy emblemático es el del Monasterio de Ripoll, uno de los centros culturales más activos de su tiempos. Su escritorio es un grande centre de cultura y cuenta con una rica biblioteca. Al mismo tiempo, hay vínculos muy estrechos entre la familia comdal y Ripoll, que se manifiestan, por ejemplo, en la relevante personalidad del abad Oliba.
Siglo XI: La difusión del Románico conoce una importante difusión en este siglo, consecuencia directa de la mejora económica producida por las explotaciones agrícolas, un mayor dinamismo social y el crecimiento de los núcleos urbanos.
Se construyen monasterios, catedrales, iglesias, capillas, puentes, castillos, imágenes, ornamentos y mobiliario litúrgico. El Románico es un arte de síntesis. Esto quiere decir que se funden elementos de culturas diversas. Se pueden reconocer restos del mundo romano en los vueltas de cañón, de arista, o en las galerías y columnas des de los claustros; también se manifiestas las influencias de las culturas nórdicas y de el islam.
Los reflejos del mundo bizantino se materializan en una de los imágenes más repetidas en estos siglos: Cristo Su Majestad. Esta imagen representa Dios entronizado bendiciendo y coronado por una aureola alrededor de la cual aparecen los cuatro símbolos de los evangelistas, el denominado "tetramorf". Mediante el lenguaje de las formas, el arte Románico transmite la idea de orden, jerarquía y autoridad. La rigidez de las imágenes expresa severidad -Cristo en Majestad es padre y juez- y el orden en el cual están colocadas las figuras responde a una estricta jerarquización.
Siglo XI: Gran expansión por todo el territorio: se construirá una densa red de iglesias, monasterios y castillos. Se define un primer tipo de iglesia románica con planta de cruz latina. Otra señal característica de las iglesias románicas de este momento son los parámetros de adoquines más irregulares y pequeños en un primer momento pero que irán escuadrando-se y agrandando-se con el paso del tiempo.
En esta primera fase del arte románico convergen dos influencias: una de tradición carolingia (Sant Pere de Ruedas) y una de otra de influencia llombarda, que en Cataluña será la dominante.
Se denomina así porque se considera introducida por constructores provenientes de la región de la Llombardia, al norte de Italia, dónde se encuentran edificios románicos muy parecidos a los catalanes: ausencia de decoración escultórica, paredes de adoquines pequeños y articulación de los muros mediante bandas verticales ("lesenes") y frisos de arcos ciegos (arcos llombardos).
Siglo XII: Esplendor: la pintura y la escultura del siglo XI son artes que florecerán en el siglo XII, cuando la decoración escultórica y pictórica se extenderán por todas partes. Muchas de las grandes portadas románicas como la de Ripoll son de esta época. Las formas arquitectónicas se enriquecen y los capiteles se llenan de figuras -una invención del Románico con motivos muy a menudo enigmáticos-, sobre todo en los claustros, que vivirán su gran momento en este siglo.
También lo serán las destacadas muestras de iconografía en madera ("Mares de Déus, Crists en Majestad, Davallaments") así como las ricas colecciones de frontales y paramentos de altar pintados que es conservan en museos e iglesias.
El despliegue de la pintura mural románica corresponde igualmente al siglo XII y da lugar a conjuntos de rica iconografía y de una gran fuerza plástica (de entre los cuales sobresale Taüll).
La batalla de Muret (1213) cambiará forzosamente la orientación de la expansión catalana: se abandonará la idea de construir un estado a ambos lados de los Pirineos y se mirará de construir uno hacia el Mediterraneo. Las conquistas de Mallorca y València, en el siglo XIII, de la mano -o la espada- de Jaume I, sellarán esta nueva estrategia.
Siglo XIII: Es la Transición hacia el estílo Gótico desde el Romànico de una manera gradual y sin roturas. Las catedrales de Tarragona y Lleida son un buen ejemplo. El Gótico aportará innovaciones en todos los ámbitos. El uso del arco apuntado y de la vuelta de crucero se hace comun, así como la estética de los monasterios cistercienses (Poblet, Santas Cruces, Vallbona), caracterizada por el predominio de los elementos estructurales -muros, columnas, pilares, arcos, nervios...- por encima el ornamentación figurada.
Hacia la segunda mitad del siglo XIII el estilo gótico ya está plenamente introducido, tanto en el ámbito de la arquitectura, con los conventos de los órdenes de mendigos, como en el de las artes plásticas que, con la llegada del nuevo estilo, se enriquecen con nuevos temas y ganan en expresividad.
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